Escatológico

>> 10 sept 2010

- Gabi... ¿podés creer que Zubi no sabía de la existencia de las viejas junta meo*?
Dice Yésica viniendo de la cocina.
- Jodeme... ¡Magui! - le grito - ¿Cómo que no sabías?
- Y no... -dice y pone cara de "cómo mierda voy a saber".
- Están en todos lados -le explico-, les dejan un bidón y hacen ahí durante toda la semana, una porquería, luego pasa un camión como de la basura ¿viste? que se lleva los bidones y una vez por mes les dejan un regalito... Un asco.
- Ahhhhh, bueno, está bien... antes que tirarlo... Si igual hacés gratis!
- Esta tiene mentalidad de vieja junta meo, Yesi.
- ¡Pero si lo hacés igual gratis! -dice la aludida- ¿Y qué te regalan?
- No sé, tuppers, cosas así... -dice Yésica - debe ser que la que más mea tiene regalos más grandes..., es más -agrega- ya que está podemos juntar lo segundo, total lo hacemos gratis también...
- ¿Cómo se llamaría eso? ¿Vieja junta garco? ¿Vieja junta sorete?
- ¡Y las uñas! -agrega Yesica- total...
- Claro -dice la otra- y los pelos, los mocos... ¡juntamos todo!
- La madre de mi padre... -digo-
- Tu abuela.
- Sí, ponele... bueno, la madre de mi padre era una vieja junta meo.
- ¡Venís de una dinastía de viejas junta meo!!!!
- ¬¬
- ¿Y para qué lo juntan?
- No sé, empresas de cosmética creo, o laboratorios de fertilidad... ay dios... todas las hormonas que me tomé para quedar embarazada la vez pasada eran, probablemente, del meo de mi abuela... Ahora entiendo el resultado.



* Las viejas junta meo es una raza de viejas del conurbano bonaerense. No señora, en Recoleta no existen, las viejas de esa zona hacen sus necesidades en el inodoro como todo hijo de vecino. Las viejas del conurbano son más solidarias. O no tienen nada mejor que hacer. Ponele. Más información acá.

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Respiración I

Día post curso de la respirada loca.
Tengo que decir que empezó para el orto. Tenía pegado una etiqueta con mi nombre en  el diome de una teta y así y todo tenía que presentarme a gente desconocida diciendo, lean por favor sin reírse: "Hola, soy Gabriela y te pertenezco".
¡Te pertenezco había que decir! ¿Entendés? Y yo que vengo sintiendo que no me pertenezco ni a mi misma... ¿cómo le voy a pertenecer a un otro que ni siquiera me gusta? [porque, ponele que hubiera una señorita interesante...].
Éramos como cien personas y yo saludé como a veinte diciendo "Hola... [leo el cartel en el otro] Facu, soy Gabriela, como se lee acá y no, no te pertenezco". ¿Vos pensás que alguno escuchó? Nahhhhh... 
Después vino toda una charla acerca de la energía y la mar en coche, los cien en silencio sentaditos en el suelo es una especie de T invertida y acolchadita más o menos, los cien con dos almohadones y una mantita porque nos cagábamos de frío. 
Respiramos un rato, meditamos otro (y estuve a punto de carcajearme como cuatro veces y sólo una concentración a prueba de balas lo impidió) y nos despidió, no sin antes decir que no podíamos comer cosas con rostro, ni tomar alcohol, ni café, ni cigarrillos -bue, pocos terminó diciendo-. La que estaba sentada al lado mío, una tal Laura ojos lindos, dijo en voz baja "me prohibe el sexo y me voy a la mierda" y no pude no estar de acuerdo.
Bien, al margen de la bajada de línea, estuvo... mmm... no sé cómo estuvo.
Sí es cierto que salí de ese lugar re pilas, será porque me la pasé sentadita y necesitaba descargar energía o porque la respirada funcionó, no lo sé.
De tozuda nomás salí y me prendí un pucho. Lo apagué a la mitad porque no tenía más ganas.
Esta gente me está cagando la vida y todavía le queda una semanita más.
Si no escribo en los próximos días, ya saben, estoy vestida de naranja en algún lugar cantando Hare Krishna. Vayan a buscarme de los pocos pelos que tengo.

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