Mediciones

>> 2 jul 2012

¿Cómo te quiero? Contemos las maneras. El Vaticano mide la santidad, los militares el valor, el sistema judicial la pena, los criadores de perros su temperamento. Tanto médicos como políticos miden la valía humana. Los jurados atribuyen un precio en metálico al dolor y al sufrimiento. Si se desea llegar a la verdad respecto de algo, lo primero que hay que hacer es ponderarlo. Para conseguir captar algo sobre la economía, la naturaleza humana o el comportamiento de las partículas subatómicas, el nacimiento de las estrellas o el bienestar de un paciente, se tiene que partir de datos, que sólo se obtienen tras una serie de cuidadosas mediciones.
Probablemente resulta justo decir que la medida es la piedra angular del conocimiento, nos permite establecer comparaciones y cuantificar relaciones. El mío es mayor que el tuyo equivale a una formulación matemática (M>T). Mi país/hijo/coche es mejor/más inteligente/más rápido que el de cualquier otro. (...)
Asignamos medidas numéricas a todo, desde la opinión pública hasta el contenido en grasa, de la riqueza al talle, de las reacciones nucleares al éxito. ¿Cabe medir todos esos elementos dispares? ¿Es posible reducir la cualidad a la cantidad? (...)
La física subatómica suscita ataques de nervios en algunas personas debido a su inherente indeterminación. Pero también se pierde conocimiento en las mediciones más corrientes de la vida cotidiana. No es posible analizar químicamente la cena y comerla también (al menos el mismo bocado). No puede diseccionar las matemáticas que subyacen en la música de Mozart y experimentar al mismo tiempo su impacto emocional. Un Picasso contemplado a través de un potente microscopio se disuelve en una pauta granular de puntitos. Vista desde el espacio, la Tierra se revela como una esfera, pero esa perspectiva no nos aporta ningún dato sobre lo que está pasando en el patio del observador. Algo se pierde en cada medición que se gana. (...)
En una ocación mi familia me obligó a participar en una partida de Trivial, y me vi incapaz de responder a la pregunta: "¿Cuántos colores hay en el arco iris?" Como el espectro es una banda continua de frecuencias, el interrogante no admite contestación, excepto quizás declarar que son infinitos. Según señala Leslie White, en El mundo de las matemáticas de Newman, uno se siente inclinado a pensar que el amarillo, el azul y el verde son rasgos del mundo exterior que cualquier persona discriminaría; hasta que se entera de que los griegos y los indios natchez no distinguían el amarillo del verde; sólo tenían un término para referirse a ambos.(...)
Nuestro permanente deseo de fijar límites tajantes a la realidad y medirla luego exacta y limpiamente ha determinado problemas incluso en las matemáticas básicas. Es indudable que una de las razones de que los pitagóricos sintieran tal temor patológico a los números irracionales procedía de su imprecision inherente. Proporciones y números enteros tienen límites, un número es 2, o 3/4 o 9/17. Pero irracionales como pi o la raíz cuadrada de dos no se hallan contenidos dentro de unas fronteras. (...)"

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En esta noche de lluvia, nada puede ir mal si suena PJ Harvey.

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