Delirio febril

>> 30 jul 2011

- Sí, el otro día pensaba, en un delirio febril no? -le digo-, con cuarenta y un grados de fiebre, no treinta y siete y medio eh? Cuarenta y uno. ¿Qué hago, viviendo sola, con un hijo chiquito si me pasa algo así? Le contaba a mi psicóloga. Y ella me dijo "bueno, pedirás ayuda". ¿A quién por dios?
- Bueno, Teté, tendrá tías...
- Sí, claro. "Por favor que alguien venga a hacerse cargo de este niño porque yo no puedo ni conmigo! Y de paso háganse cargo de mí también que estoy enferma!".
- Jajajaja!
- Era, claramente, un delirio febril, pero se me pasó por la cabeza la imagen de mi desesperación... qué tarada por dios!
- Lo estás pensando...
- No, lo tengo planeado y con fecha. Y no es el mejor momento, pero no me importa. Digo... no sé cómo es tener un hijo, lo más cercano a hijos que tuve fueron los hijos de Claudia que son dos soles- nudo en la garganta-, y me da miedo que me tenga sólo a mí, pero por otro lado... ¿qué voy a esperar?
- Bueno, pero vos sos joven, tenés tiempo de encontrar a alguien...
- Claro, pero no para esto. Para esto no tengo tiempo, en el medio no sería justo, esto es un proyecto que lleva años formarse y a mí no me sobran. Lo tengo sola. Si encuentro a alguien será la pareja de la madre, no lo sé, es algo que veo muy lejano. Y lo del miedo... yo me crié sola. Rodeada de gente, pero sola, con mucho miedo, mirando siempre hacia atrás, no quiero que mi hijo esté solo.
- Nahhh Teté, las tías...
- Sí. Igual fue un delirio febril eh?

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