A+B entonces...?

>> 15 nov 2011

Vengo pensando en las últimas horas en las coincidencias cósmicas y en la búsqueda de un significado de esas coincidencias.
No sé por qué vamos por la vida buscándole significado a todo, buscando una señal ¿divina? en todo, como si el cosmos pudiera comunicarse con una para decirle algo, como si fuéramos algo más que una bolita cachuza perdida en la inmensidad de la galaxia. Y yo sé que da miedo pensarse así, pero bueno, es lo que somos, es lo que hay.
¿Qué puede significar que justo esa chica que te gusta escuche la misma música, lea los mismos libros, tenga las mismas inclinaciones políticas y crea que Harry Potter es el elegido? Nada. No significa nada. Pero eso no quiere decir que no valga la pena conocerla. La cosa acá es que vale la pena igual aunque no escuche la misma música ni lea los mismos libros ni tenga las mismas inclinaciones políticas (bueno, si es pro, probablemente me levante, le deje 20 pesos del café y me vaya).
¿Qué significa que veas compulsivamente el número 71 repetido en patentes, casas, facturas? No que la vida es una mierda, obvio. Nada significa. Ni siquiera que vayas corriendo a jugarle a la quiniela.
Nos deleitamos en estas coincidencias buscando una razón que nos explique el por qué de esto o aquello. Y ahí perdemos, nos perdemos, en razonamientos sin sentido, enroscados, al dope. Perdemos un tiempo precioso de disfrute por pensar en qué significa esto para nosotros en el presente, en el futuro, qué nos depara y ¿será que es el amor de mi vida porque resulta que ama a Julito tanto como yo?, buscando algún tipo de garantía, de documento que nos asegure por medio de ese significado desconocido que esto es real. ¿Se entiende? Buscando una garantía en un significado místico que nos explique y asegure que todo va a ir bien porque resulta que estuvimos en el mismo recital el mismo día en la misma fila hace tres años. De manual.
Me pregunto con qué necesidad buscamos significados, como si no fuera suficiente con el hecho en sí como para, además, decir que eso significa tal o cual cosa en una paráfrasis de cualquier oráculo de morondanga. Lo que importa es la coincidencia, no lo que ésta significa ¿qué importa qué significa si resulta que puedo perderme en su cuerpo tan fácilmente como si siempre hubiera sido así? Pero no, la cabeza rezuma probabilidades y números y razones lógicas que sirven tanto como un tapado de piel en el Sahara.
Sobraron coincidencias en mi vida. Ninguna significó nada, pero eso no les quita lo maravilloso. Coincidir en unos ojos, en una boca, en un ratito en que las ventanas de dos trenes que pasan se alinean y una puede ver por un pequeñísimo instante lo que hay del otro lado. Esas coincidencias son siempre maravillosas. Poder reírse de lo mismo, aunque eso mismo sea una (sobre todo si es una), es siempre algo bueno, pero no significa nada y la ausencia de significado no lo hace menos mágico, no le da menos valor, todo lo contrario.
Por ahí no es que no tengan significado, por ahí es uno que no vamos a conocer jamás. Y acá me pongo mística, ven?
Me parece que la búsqueda de un significado está destinada de antemano al fracaso, me parece que es una pérdida de tiempo enroscarse en los porqués de todo, que no suma, que no sirve para nada más que para el autoboicot nuestro de cada día.
Eso venía pensando en las últimas horas.
Ah, y otra cosa, toda vez que en este texto digo "nosotros" o "una" o "uno" tan, tan neutralmente, por favor léase "yo".

Read more...

El más comentado...

Vistas de página en total

  © Blogger template Simple n' Sweet by Ourblogtemplates.com 2009

Back to TOP