The Twilight Zone

>> 6 jun 2011

La dimensión desconocida como empezaba en la tele
En general me levanto, hago el desayuno para todos, desayuno y me voy. Antes de irme paso por la terraza a alimentar a las perras que, ni bien escuchan la llave de la puerta del depto, ya están como locas desaforadas (bueno, Emma nada más) saltando y demostrando que tienen hambre. Ya en la calle me cruzo con todos los porteros de las cinco o seis cuadras que camino que lavan las veredas, los barcitos abiertos, la gente en la plaza paseando a sus perros tempraneros y así.
Hoy, en cambio, me levanté, hice el desayuno para todos, desayuné como siempre y salí. No escuché el acostumbrado quilombo perruno, pero entré a alimentarlas sólo para encontrarme con ambas dormidísimas. Raro, dije. Salí y en mi cuadra ninguna vereda estaba mojada, el bar de la esquina a oscuras, el diarero brillaba por su ausencia. Miré el reloj, no sería la primera vez que me confundo de horario, pero no, estaba bien. Sigo. Los bares están cerrados, hay gente en la plaza con perros, pero son dos o tres. Ningún portero está lavando veredas en las siguientes cuadras. Empiezo a sospechar que estoy en la dimensión desconocida y que de un momento a otro va a venir alguien hablando en un idioma que no conozco o en el mismo, pero con las palabras cambiadas (donde perro significa, por ejemplo, canilla y así).
En la parada ninguno de mis habituales compañeros de viaje. El colectivo llegó vacío. Acá pasa algo y a mi no me joden... Pero no, llegué a mi trabajo y, hasta ahora, nadie vino hablando ningún idioma raro y todo sigue más o menos normal.
Igual tengo estos ojitos o_O.

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