martes, mayo 21, 2013

De corazones y emociones


En realidad todo comienza por un post de la señorita Loohan (éste, puntualmente). Ella se pregunta por qué el órgano y la centralidad de la emoción están en el mismo sitio, al menos metafóricamente, claro. Yo había leído en unos cuantos lugares al respecto e intenté una explicación por facebook aclarando que, una vez que consulte mis fuentes, iba a ampliar dicha información.
La cosa es que me pasé la mitad de la tarde revolviendo libros porque lo cierto es que puedo acordarme que lo leí, ahora recordar dónde es otro tema y el que conozca mi biblioteca sabrá que revolver libros no es una tarea fácil. El punto es que no encontré dónde soto leí lo que recordaba haber leído, pero como promesas son promesas, voy a explicar más o menos lo que sé.
Hipócrates (sí, el del juramento "hipocrático") fue el que desarrolló la teoría de los humores, que eran cuatro: Bilis Amarilla, Bilis Negra, Flema y Sangre. Decía que estos humores tenían que estar en equilibrio para que el hombre (y la mujer, claro) no sufriera ninguna enfermedad. El concepto de "enfermedad" se refería tanto al cuerpo como al espíritu. No sólo relacionaban el desequilibrio de los cuatro humores con cuanta dolencia conocían, sino que, además, los relacionaban con las cuatro estaciones del año, los cuatro elementos, cuatro órganos y el carácter. De hecho la palabra temperamento proviene de la latina temperamentum que significa "mezcla correcta"; así la Bilis Amarilla estaba relacionada con el verano, el fuego y el hígado; la Bilis Negra con el otoño, la tierra y el bazo; la Flema con el invierno, el agua y el cerebro; y la Sangre con la primavera, el aire y el corazón. Entonces los que tenían más Sangre (¿) eran más sociables, los que tenían más Flema eran calmados, los con mucha Bilis amarilla eran coléricos y los con mucha Bilis negra eran melancólicos. Es decir, se hacían diagnósticos basados en las estaciones del año y el carácter del enfermo. No entiendo cómo es que no se murieron todos. 
Ustedes (y yo) diremos que esto es una estupidez, ajá, pero esta teoría se mantuvo hasta mediados del siglo XIX. Por eso es que la práctica del sangrado fuera común para curar algún tipo de enfermedad y por eso también que los signos del zodiaco tengan los cuatro elementos como fundacionales. O sea, bienvenido el oscurantismo a la medicina.
Consideraban que la sangre, por ejemplo, siendo caliente y húmeda, era la responsable del temperamento alegre. De ahí a decir que era el corazón, fuente de este humor en particular, el responsable de todo tipo de alegría y, por ende, también del amor, hay un sólo paso; se ve que todavía no se había inventado la maldición aquella que dice "ojalá te enamores".
Hubo un tipo genial, no me acuerdo el nombre, pero fue posterior a Hipócrates que decía que los sanguíneos eran también peludos (sí, sí, peludos, no se rían), si el pelo estaba en los muslos entonces, además, eran lujuriosos, pero si tenía mucho  pelo en el pecho, como la mayor parte de su calor estaba en su corazón, era más apasionado.
Entonces viene de esta época la idea de que el corazón es responsable de las emociones alegres (y se ve que consideraban al amor, todavía, una emoción alegre). Acuérdense de esto la próxima vez que reciban (o manden) corazoncitos para expresar amor.
Si la memoria no me falla, y creo que no, incluso la tradición de llevar la alianza en el dedo anular izquierdo tiene que ver un poco con esto porque se creía que había una vena que iba de este dedo al corazón directo y sin escalas. Pero bueno, de hecho el anillo no era sino el compromiso del padre de la novia con el novio para pagar la dote, así que no veo mucha relación amorosa ahí sino más bien una transacción comercial. Acuérdense también de esto cuando lleven orgullosas sus alianzas de compromiso o matrimonio.
Es más, la tradición de que sea el padre quien entrega a la novia en el altar no es sino una transacción comercial: el dueño anterior (el padre) entrega a la mujer al nuevo dueño (el marido). Recuerden por favor esto la próxima vez que sueñen con el vestido blanco y el coro cantando el ave maría.

4 comentarios :

Loohan 21 de mayo de 2013, 16:20  

Muy bien, eso relaciona algunos sentimientos con el corazón, los alegres. Así que así empezamos y se ve que después, ya que estábamos, le encajamos todo el resto, ¿no?
Es una gran respuesta y voy a recordar todos los pequeños detalles con respecto al horror del matrimonio.

Y, por cierto, sí se murieron todos. =P

¡Un beso! Y gracias por desasnarme. =)

Gabriela 21 de mayo de 2013, 19:59  

Loohan: Soy grosa.
Yo lo sé, usted lo sabe, lo sabemos todos (y todas).
(y me hago la interesante también, sí)
Besos!

Gerchu ,  25 de mayo de 2013, 18:44  

Bueno, como se ve que Gaby sí nos tiene monitoreados, se encargó de relatarme este post.
La verdad, me está pareciendo que su privilegiada memoria le pone a un pasito de la consideración de fenómeno, si estudiar matemática y física no la pusieran ipso facto allí.

Bue, no veo el por qué de pensar negativamente mucho en las transacciones económicas a la hora del casamiento - y ojo que lo dice un casabuscador empedernido! - porque deberíamos recordar que son generalmente las féminas quienes persiguen - vestido del color que fuese en una mano y lista de compras post matrimoniales en la otra , al futuro desventurado.

Y sí, algo de equilibrio hacía falta aquí. Después de todo, es como dijo un conocido:
" teníamos con mi mujer una relación fantástica, llena de amor, pasión y aveturas. Pero ella decidió convertir esta relación con fines de felicidad en otra con fines de lucro: me acaba de pedir que nos casemos."

Júrolo verdad, de las más verdaderas!

Ger.

Gabriela 27 de mayo de 2013, 14:06  

Gerchu: Jajaja!
Lo que pasa es que es fácil recordar algo que yo misma escribí, Ger (igual, sí, tengo una memoria privilegiada, lo que también es un tormento, creeme).
Yo era de las que quería el casamiento. Descubrí que no lo quiero más, pero sigo apostando a la convivencia, jajaja!
Besos!

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