Exorcismo

>> 16 jun 2011

Llego a mi casa con lluvia. Lily entra conmigo y se va derechito a sentarse al lado de la estufa. Voy dejando cosas: bolso, campera, celular, handy, presta a bañarme tempranito porque tengo sueño y mañana es un día, como mínimo, complicadito. 
Ya en la cama leo a Potter. Siempre que estoy triste leo a Potter. Será que, como le pasaron todas al pibe, me siento un poco mejor. No sé. Comparaciones bobas que hago... 
Diez de la noche, la casa está a oscuras, yo en la cama calentita y el libro de Harry en la otra almohada. Quiero dormir, pero no logro relajarme y doy vueltas de un lado a otro.
Ganas. Muchas. A ver si nos entendemos, cuerpo ¿qué parte de 'estoy atravesando un duelo' no se entiende?
Ganas igual. Pienso en otras cosas, en lo que tengo que comprar, hacer. La biblioteca, me tengo que poner las pilas con la biblioteca porque así no puedo estar ¿vale la pena que compre un mueble si me mudo en unos meses? No sé, pero me garantiza un tiempo perdida entre libros, pasándolos al programita de la compu y organizándolo todo..., es decir, me garantiza distracción.
Ganas. Puta madre. Emma. ¿Lily la recibirá bien? Seguro, Lily es un bombón. La escucho en el comedor, parece que sueña y gime.
Ganas. Evidentemente no puedo [¿quiero?] concentrarme en otra cosa. Mis manos reemplazan esas otras manos ausentes y comienzan una tarea pseudo mecánica. Me conozco, sé dónde, cuándo y cómo. Ninguna imagen viene a interrumpir lo que casi es un trámite. No es deseo-de, es sólo deseo. Punto. Final.
El orgasmo llega con un pico de angustia. Llegan juntos y me atraviesan. Y no sé si es placer o dolor. No sé dónde empieza uno y termina otro. Se mezclan, se entrelazan, se pelean. Gana la angustia y entonces sale el llanto como un desgarro. Un desgarro, un parto, un algo empujado con fuerza desde el otro lado. Lloro sin consuelo, sin importar si alguien escucha en el patio de mi casa, y el llanto me va vaciando, voy conjurando con cada lágrima un algo que no fue, voy dejando caer en el revuelto de sábanas lo que no puedo cambiar, aquello contra lo que no puedo pelear. If it's over, just let me go.
Termina, como todo, y respiro aliviada. Lily tiene la cabeza apoyada en mi lado de la cama y me mira con sus ojos enormes y llenos de amor. Incondicional. Suspira ella y suspiro yo, le hago un mimo y le digo que ya pasó, que gracias, que vaya a dormir. Se va y caigo en un sueño tranquilo y sin pesadillas.

10 comentarios:

Anónimo,  16 de junio de 2011, 11:36  

A veces me hacés llorar. Esta es una de esas.
Un abrazo, nena... Que ese dolor que te atraviesa pase pronto, porque seguro pasará...

Gabriela Aguirre 16 de junio de 2011, 11:51  

Anónimo: Perdón...
Gracias por el abrazo.

Pao 16 de junio de 2011, 15:57  

El cuerpo parece tener razones que la razón no entiende.
Bienvenido ese exorcismo, las lágrimas, todo el desahogo!

Me mata la incondicionalidad de Lily!
Los animales son lo más!
Perciben y entienden todo.
Sabía que tenía que estar ahí, a tu lado.

Beso, y que sea leve el día de hoy!

Pao

Maggie 16 de junio de 2011, 23:51  

Últimamente siento que leer lo que escribes es algo invasivo y adictivo a la vez. No lo veo como morbo, más bien como empatía, pese a nunca haber pasado por lo que describes (y no, no es que siempre me quieran, es que nunca he podido involucrarme lo suficiente en una relación).

Lo bonito de todo esto es que puedo ver que eres una persona apasionada, y eso es algo que mataría por ser. El ser capaz de sentirte de esa manera es algo que, aunque parezca descabellado, me gustaría experimentar aunque sea una sola vez, aunque sea para desear no volver a vivirlo...

Como punto a tu favor, el hecho de que escribas significa que sobreviviste!! =)

Besos desde Venezuela...

Cookie / Cat 16 de junio de 2011, 23:52  

El cuerpo pide sin palabras. Y cuando el cuerpo pide, hay que darle. ;)

Gabriela Aguirre 17 de junio de 2011, 8:34  

Pao: El exorcismo sirvió para llorar todo lo que tenía que llorar, si ahora se me cae alguna lágrima no es por ella, sino por mi.
Ayer fue fuerte, de las cosas más difíciles que tuve que hacer.
Besos y gracias por estar.


Maggie: Ja! Apasionada, sí, eso soy. Y no, no es una cualidad, creeme, porque donde mandan las pasiones la racionalidad se va al carajo y toman poder las emociones que hacen flor de descalabro siempre.
Sobreviví a cosas peores que esto.
Besos desde Argentina y a ver cuándo nos visita.


Cat: Jajajaja! Me hiciste reír Cat, ya me ocuparé yo de darle al cuerpo lo que pide.
Besos!

Wherever ! 22 de junio de 2011, 23:15  

Tambien leo Potter cuando me siento triste, nose, la forma de escribir que tiene Rowling realmente te transporta a otro lugar

Gabriela Aguirre 23 de junio de 2011, 8:00  

Whereever!: Sí. Eso o la comparación con Harry que, pobre, las tuvo todas...
Bienvenida!

Doamna care plânge 25 de junio de 2011, 20:16  

lo del orgasmo es muy cierto :/

Gabriela Aguirre 26 de junio de 2011, 12:01  

Doamna care plânge: Sí! Me dijo mi psicóloga!
Ella dice que el punto de orgasmo es muy cercano al punto de angustia porque no hay barreras... y le creo eh?
Besos.

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